13 de julio de 2011


Suspiro infinito de rebeldía clandestina, orgullo transgresor de usar trenza y que no sea jueves. Mardi; combina con Jeudi pero no es jeudi; fiel relfejo de su ser-atelier; atelier-ser en este preciso instante de su más acá.
Pero la tinta se esfuma, se desvanece en el aire: demasiado frío para sacar a pasear souvenirs.
Entonces sigue, continua desentrañando-su-acromatía-; la pone de un lado y del otro, la cuelga en la soga, la amordaza y amenaza con no dejar-ser. Y le divierten los susurros pequeñitos de tinta agonizante, masaje cardíaco de estridencia convulsa, (para citar tus letras encandilantes).
Pincela cada letra en gotitas de vacío (exprimiendo la entropía que canta como un grillo, que gira estando lejos, que se congela en su proximidad. Y sin embargo la envuelve).

20 de junio de 2011

être


Ella sabía, en el fondo sabía que siempre había sido un continuo atelier desordenado, amaneceres quebrados, patchwork de retazos en degradé. Mosaico infinito de capas, revocada con símil mampostería de orden-y-metas-claras. Saberadóndeir, quéquieroparamíymásallá. ¿Y más acá?
Pero no, no, nada de todo eso era en el fondo cierto, y lo que en realidad veía como cierto era lo que necesitaba que lo fuera para justificarse; creando matices que en la esencia, en su ser-atelier, nunca podrían funcionar.
Ahí estaba, parada ante el mundo. Esa lluvia daba escalofríos, iba arrancándole poco a poco los restos, las pinceladas falsas. Dudaba. Empezando a notar que en el espejo asomaban los pedacitos de atelier; que cada risa iba puliendo sus ganas de no ser, o de ser quien programaba… lo que sería en realidad no-ser.
Quemaban desde adentro las ansias de sí misma; de dejar de lado el conjunto de cosasqueodia-y-estima-sólo-por-costumbre. (Odiar, sí, algo permitido en esa parte de sí, en ese más acá de su vida irremediablemente consumado).
Su ser-atelier ya formaba parte de un continuum, ubicados uno en cada extremo de su self; agotando ambos todo infinito contenido en el gradiente que llegaba desde el uno hasta el otro.
Y algo sonó en el aire hasta invadir cada partícula; hacer vibrar sus pupilas y vomitarlo desde dentro. Despegarse de toda esa maraña violenta inconcebible para su atelier, fue a la vez tan dulce como esa música que acarició su self flotando en la nada... Je n' t'aime plus, mon amour...